El Pan con tomate para mi es una de las cosas de mi querida Barcelona que más echo de menos y que siempre está en mi corazón, ninguna comida en Cataluña está completa sin este acompañamiento que cumple el requerimiento básico de un clásico: la simplicidad… Es el matrimonio perfecto entre el pan, el aceite de oliva y el tomate.
La unión del pan con el aceite de oliva es tan antigua como sus ingredientes, en todos los recetarios de las civilizaciones antiguas del Mediterráneo aparecen referencias a esta costumbre, que todos seguimos conservando.
El intercambio culinario entre America y España fue tan temprano como el descubrimiento, pero en Cataluña ingredientes como el tomate no se hicieron parte de la dieta diaria hasta pasado un buen tiempo, la primera referencia del pan con tomate data de finales de 1800 cuando ya este ingrediente se había afianzado en otros lados de la región y por ejemplo los Italianos ya lo habían convertido en su verdura estrella.
Dicen que la idea surgió del mundo rural, donde en momentos donde abundaban las cosechas el tomate servia para ablandar el pan viejo o seco.
Se pueden encontrar un sin fin de interpretaciones… la más tradicional podría ser la que sirve pan de Pagès tostado con tomates de penjar – para colgar – en un lado, cada quien se va sirviendo su trozo de pan, untando el tomate y compartiendo en la mesa para terminar su porción con un chorrito de aceite y una pizca de sal.
También hay quien lo licua, quien le agrega ajo, con varios tipos de pan como el hecho con coca de cristal que es una delicia… hay versiones para todo tipo de gustos!
La particularidad del Tomate para colgar que se usa para este pan, es que crece en la costa durante el verano y se cosecha con agua salada, tiene un tiempo de conservación super largo porque dura entre 4 y 6 meses ¿el secreto? Como su nombre lo indica que esté colgado así el fruto no sufre de golpes y hay que mantenerlo en un lugar fresco y seco, que es un poco difícil en la zona de donde es típico.
¿Formas de comerlo? Solo es una genial, pero como la mayoría de la gente no es adicta a los carbohidratos como yo lo normal es comerlo como hors d'oeuvre, untarlo en cualquier pan para hacer un bocadillo que sea jugoso o la mejor para acompañar cualquier momento de tapeo.
Los mejores por supuesto hay infinidad y es MUY difícil hacer una recomendación!!! Lo mejor es que cada quien haga su propia receta, porque no conozco a ningún extranjero que haya pasado por Cataluña y no haya adoptado el pa amb tomàquet como suyo!

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