miércoles, 5 de enero de 2011

La Gula

Ya casi terminadas las fiestas lo único que se me viene a la mente es ese vicio de comer que está conectado a estas fechas y que no se traduce en otra cosa sino en gula, este ‘simple’ pecado capital, ese deseo incontenible de comer y beber que cada año nos da a todos unos kilitos de más y muchos momentos de placer.

Fuera de las festividades yo soy una gulosa declarada, aparte de pasar años en el mundo culinario y que la comida haya sido mas que mi trabajo mi vida, siempre he sentido debilidad por cierta clase de comida y no en pocas cantidades sino rayando un poco en los excesos con la excusa de consentirme.

En el mundo occidental el comer de más forma parte de nuestros hábitos desde tiempos ancestrales, las fiestas en honor a Baco o a Dionisio donde se bebía y comía sin medida datan al menos para los Romanos del año 200 a.C. – los Griegos empezaron antes –  que se tomó de un culto que se hacía originalmente para el Dios del pan exclusivamente por mujeres y para mujeres; estas fiestas se celebraban unas cinco veces al mes, fueron suprimidas porque se decía que eran aprovechadas para tramar conspiraciones o crímenes y aunque se haya perdido como ritual se siguió comiendo un montón, luego se transformaron en otras culturas en nuevas tradiciones como el Carnaval que en principio se inspiraba en estas fiestas.

Existe el equivalente a los Bacanales Romanos en nuestros tiempos, en todos los estratos sociales se ve con solo andar en la calle por la cantidad – creciente – de gente con sobrepeso, gula ya sea en su modalidad de comer cosas que van en contra de la salud como el fast food o en la forma del exceso como los menús de degustación imposibles con miles de platos que obligan al comensal a hacer pausas o a darse una vuelta.
En un momento donde cualquiera se autodenomina foodie o se utiliza la palabra gourmet hasta para un plato de patatas fritas,  ha surgido otra forma de gula que radica en la gente que está obsesionada por la comida – otro grupo que también crece – que se dedica solo a comer o beber analizando cada detalle,  olvidando que están con personas compartiendo un momento social, debo admitir que en según que restaurantes padezco de esta condición, pero nunca hay que olvidar que lo más importante de comer aparte de la supervivencia es que es la conducta social más primitiva que nos une con la gente que nos rodea.

Pecado capital o simple placer, al cuerpo hay que darle lo que pida y creo que a nadie le cae mal la buena comida o una bebida que alegre el cuerpo y el espíritu, en estas fechas todos estamos con el infaltable propósito de año nuevo de bajar unos kilos… todo hasta que se presente una ocasión donde valga la pena romper la dieta ;)

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