En otro post he comentado de que se trata el movimiento de slow food, recientemente han creado en su pagina web una iniciativa llamada el Arca del gusto, que pretende revalorizar productos regionales – una de los objetivos claros de la asociación – fomentar el consumo de alimentos en peligro evidente de desaparecer y recuperar las tradiciones culinarias antiguas que se adapten al gusto de los consumidores actuales.
La industrialización en los procesos de los cultivos, la presencia de razas muy productivas (p.e. las vacas lecheras frisonas o los cerdos blancos de largo crecimiento), hacen que la productividad de ciertos alimentos sea poco rentable; esto ligado al cambio de hábitos alimenticios, la sobreexplotación de algunas especies como el afamado atún rojo, han ido llevando a un escenario donde a medida que pasa el tiempo se están perdiendo alimentos y sabores propios de la cultura gastronómica de muchos países.
Existe un catalogo de la organización donde se han clasificado alrededor de 750 productos en peligro de extinción en todo el mundo, la lista está acompañada de informes sobre la situación actual y además de la visión realista con las posibilidades de encontrar estos productos.
Las referencias son bastante extensas ya que incluye no solo verduras, cereales, frutas y legumbres, sino que también hace referencia a especies animales – en su mayoría pescados – quesos, vinos, licores e incluso elaboración antiguas .
Las estupendas iniciativas de slow food llegan a muy pocas personas, en su mayoría profesionales de la gastronomía que ya son concientes de la situación y sienten cariño por el producto, pero lo importante es que esto llegue a más personas ya que los productos bio u orgánicos, que es lo que debería estar en todos los mercados, suelen ser productos que no están al alcance de todos.
Lamentablemente vivimos en un mundo donde en nombre del ‘ritmo de vida’ muchos deciden comer congelados o precocinados con exceso de aditivos y potenciadores de sabor, que hacen que queramos mas y todo sepa igual cambiando la sazón tradicional por la de sobre, gente que compra verduras y frutas de supermercado – la misma todo el año – de esas que no tienen sabor ni desprenden aroma.
Esto se traduce en que las futuras generaciones se están educando con sabores distorsionados y hábitos alimenticios que a largo plazo no son saludables. El primer paso sin duda alguna no solo para los niños, sino para todos esos adultos que ‘no tienen tiempo’ es comer productos de temporada, aparte de que es lo mas sostenible son mas sabrosos, apetecibles y sanos.
La bandera de slow food es disfrutar el acto de comer y disfrutar de los alimentos regionales y propios de cada temporada, cosa que en muchas partes es bastante difícil de conseguir sin un esfuerzo logístico o económico, esperemos que esto cambie en un futuro cercano y así tengamos un futuro más sano porque no hay que olvidar que somos lo que comemos ;)

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