Hoy en el día de San Valentín hay 2 cosas que no suelen faltar como regalo estrella, rosas y chocolate… las flores siempre enternecen, pero el chocolate nunca falla ni en esta ni en ninguna ocasión!
El cacao es un fruto tropical, sus habas – entre 20 y 50 por pieza – se tuestan y se procesan para sacar el chocolate y todos sus derivados.
Hay muchas historias sobre su origen, presente en muchos textos Aztecas por lo que en la historia reciente los mexicanos se toman el chocolate como uno de los productos de su tierra e ingrediente de muchas de sus recetas tradicionales, pero – y disculpen que me ponga nacionalista – esta teoría puede que no sea del todo precisa.
Algunas investigaciones apuntan que la especie endémica del cacao criollo, que se supone la especie de mayor calidad y original es endémica de las costas Venezolanas, cierto o no – y no es porque sea el chocolate con el que crecí – es uno de los favoritos por los maestros chocolateros en Suiza o en Bélgica y en todas las chocolaterías siempre hay alguna especie con un nombre que evoca a mi tierra natal.
Si se viaja a los pueblos con tradición cacaotera, esta historia cobra sentido… hay un pueblo hermoso llamado Chuao que a pesar de estar en plena costa solo tiene acceso por vía marítima, con hectáreas y hectáreas de cacao, donde más que un simple ingrediente es una forma de vida.
Rodeado por montañas, con su propio bosque tropical, suelos regados naturalmente por 3 ríos diferentes y bañado por las aguas del caribe, se plantan las que han sido consideradas – por gente del nivel del pastelero Francés Pierre Hermé y como no, el gran Ferrán Adrià – una de las mejores habas de cacao criollo del mundo, junto con una de sus variedades llamada porcelana blanca, que también crece en el lago de Maracaibo.
Chuao tiene siglos de tradición de siembra y cosecha de cacao. Primero se desarrollan fermentos de la propia zona para preparar las cosechas que florecerán en el aromático producto, luego se extienden las habas sobre el pavimento en frente a la iglesia del pueblo para que se sequen lentamente al sol y se pueda vender; los agricultores trabajan juntos en una cooperativa – desde hace un par de siglos por lo menos – esa unión, sumada al cariño que le ponen con su dedicación y el sonido de los tambores de la zona, hace que sea uno de los únicos lugares en el mundo donde los chocolateros pueden comprar alrededor de 10 toneladas de excelente cacao con calidad uniforme.
Al final este proceso explica lo que todos los chocolateros del mundo no se cansan de repetir, que en el caso particular del chocolate no se hace nada con invertir en maquinaria ni en desarrollar técnicas novedosas, sea lo que sea lo único que hace un buen producto es contar con excelente materia prima… por eso la mayoría de gente que trabaja en este negocio sabe exactamente de donde viene su cacao y como se trato desde que era solo semillas.
Nunca he sido muy fanática del chocolate, siempre me ha gustado en formas peculiares: con sal y aceite, con picante, en mole… será porque prefiero gustativamente las preparaciones ‘saladas’ a las ‘dulces’.
Sin embargo es uno de los recuerdos mas tiernos de mi infancia, no solo por las tardes de chocolate caliente en la casa de mi abuela o algún postre emblemático, es porque siempre ha sido el ingrediente favorito de mi hermana que parecía una monstruita de chocolate y todavía – aunque ya con conciencia adulta – lo sigue siendo… Así que en el día de San Valentín o del amor y la amistad como dicen en Venezuela, este post es para uno de mis amores mi hermanita y su locura por el chocolate!
Con chocolate o no que tengan Feliz día de San Valentín ;)

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