lunes, 25 de octubre de 2010

Miso

El Miso es uno de los tantos milagros de la rica gastronomía Japonesa, es uno de los productos que ofrece más beneficios para la salud  y para algunos paladares uno de los más sabrosos. Como todo lo que se come en Japón, tiene mucha historia – más de 1000 años en Japón – pero hace solo 600 años se incorporó formalmente a la dieta nipona, siendo hoy un ingrediente indispensable.

El miso está hecho básicamente con soja, aunque también hay versiones con arroz y cebada, el proceso para conseguirlo es mezclar el cereal crudo con sal, fermentarlo y lograr esa pasta cuya traducción literal significa fuente de sabor - mi (sabor) y so (fuente).
Del mismo modo que en nuestro lado del mundo se fermenta la leche para producir queso o yogurt, en Oriente se fermentan alimentos como las semillas de soja que da como resultado el miso probando la teoría de que determinados alimentos son más nutritivos fermentados que en su forma original, en este caso el cambio estructural que da la fermentación hace posible que el cuerpo aproveche los carbohidratos de la soja sin dificultad.

La creencias populares le atribuyen al miso poderes mágicos y los estudios lo corroboran en cierta medida, entre sus propiedades están: aumentar los niveles de energía y vitalidad, facilitar la digestión, equilibrar el metabolismo, disolver el colesterol y la mas importante la reducción de riesgo del cáncer.

Los tipos de miso varían según regiones, clima, tipos de cultivo, etc.… lo que hace que existan muchas variedades, principalmente cada tipo se clasifica por cereal, por color y por supuesto por sabor yendo de los dulces al Umami.
Los más comunes el mugi miso de soja y cebada, el genmai miso de arroz integral y soja, el kome melo hecho de arroz blanco y soja o el hatcho miso que es 100% soja.

Aunque tiene muchos usos, uno de los más importantes es el Koku, un termino japonés que hace alusión a cuando se profundizan los sabores en la cocina, también se puede combinar con carnes, pescados, vegetales, salsas… hay muchos sabores que al combinarse con miso adquieren matices impensables.

¿Los mejores recuerdos que tengo del miso? Aparte de ser una fan incondicional de una sopita simple de miso con fideos, lo más interesante que he probado han sido unas nueces glaseadas del chef Yu Bo de Chengdu con una mezcla de miso rojo, azúcar y el siempre impresionante toque de pimienta de Sichuan, un sabor increíble e inolvidable… y lo otro más reciente un helado de miso blanco con receta de Kyoto en el Umu de Londres, que fue lo mejor de esa cena…

Aunque no son las formas tradicionales de comer Miso, ayudan a tener una idea de la versatilidad que tiene ;)

viernes, 22 de octubre de 2010

Pa amb Tomàquet

El Pan con tomate para mi es una de las cosas de mi querida Barcelona que más echo de menos y que siempre está en mi corazón, ninguna comida en Cataluña está completa sin este acompañamiento que cumple el requerimiento básico de un clásico: la simplicidad… Es el matrimonio perfecto entre el pan, el aceite de oliva y el tomate.

La unión del pan con el aceite de oliva es tan antigua como sus ingredientes, en todos los recetarios de las civilizaciones antiguas del Mediterráneo aparecen referencias a esta costumbre, que todos seguimos conservando.
El intercambio culinario entre America y España fue tan temprano como el descubrimiento, pero en Cataluña ingredientes como el tomate no se hicieron parte de la dieta diaria hasta pasado un buen tiempo, la primera referencia del pan con tomate data de finales de 1800 cuando ya este ingrediente se había afianzado en otros lados de la región y por ejemplo los Italianos ya lo habían convertido en su verdura estrella.
Dicen que la idea surgió del mundo rural, donde en momentos donde abundaban las cosechas el tomate servia para ablandar el pan viejo o seco.

Se pueden encontrar un sin fin de interpretaciones… la más tradicional podría ser la que sirve pan de Pagès tostado con tomates de penjar – para colgar – en un lado, cada quien se va sirviendo su trozo de pan, untando el tomate y compartiendo en la mesa para terminar su porción con un chorrito de aceite y una pizca de sal.
También hay quien lo licua, quien le agrega ajo, con varios tipos de pan como el hecho con coca de cristal que es una delicia… hay versiones para todo tipo de gustos!

La particularidad del Tomate para colgar que se usa para este pan, es que crece en la costa durante el verano y se cosecha con agua salada, tiene un tiempo de conservación super largo porque dura entre 4 y 6 meses ¿el secreto? Como su nombre lo indica que esté colgado así el fruto no sufre de golpes y hay que mantenerlo en un lugar fresco y seco, que es un poco difícil en la zona de donde es típico.

¿Formas de comerlo? Solo es una genial, pero como la mayoría de la gente no es adicta a los carbohidratos como yo lo normal es comerlo como hors d'oeuvre, untarlo en cualquier pan para hacer un bocadillo que sea jugoso o la mejor para acompañar cualquier momento de tapeo.

Los mejores por supuesto hay infinidad y es MUY difícil hacer una recomendación!!! Lo mejor es que cada quien haga su propia receta, porque no conozco a ningún extranjero que haya pasado por Cataluña y no haya adoptado el pa amb tomàquet como suyo!