lunes, 6 de diciembre de 2010

Tradición culinaria


La cocina tiene algo super paradójico… los grandes chefs han sido históricamente siempre hombres, cuando quien hace la comida de cada día y quien les enseña a cocinar o les crea el gusto por la comida a estos chefs, son las madres y abuelas que con la sabiduría de la practica diaria nunca dejaran de ser las mejores cocineras del mundo (con el perdón de Ferran!)

Pareciera que con esa moda por la alta cocina y ese empeño que tiene ahora todo el mundo de ser ‘chef’ o mínimo hacer un curso para aprender técnicas y parecer profesional, se ha cortado el cordón umbilical que transmitía recetas de generación en generación y estas tuvieran que ser rescatadas y reinventadas ¿Por quien? Quien sino que los grandes chefs en formas de fondas y bares de tapas donde un plato de lentejas con el sabor de la abuela se vende a precio de oro, lo cual mas que un merito me parece penoso porque antes de hacer creaciones mágicas, cualquiera que se dedique a este arte debe empezar ahí y luego ir a lo contemporáneo y no al revés.

El mundo culinario es sin duda mi gran pasión, pero a veces pienso – sobretodo ahora mismo que llevo 3 meses en Centroamérica con muy pocos momentos brillantes a nivel gourmet – que cuando se vive en el mundo gastronomico, se pierde un poco la perspectiva real del comer. Todos los cocineros, Foodies, gourmet o wannabes pasan el tiempo pensando en el siguiente nivel, cuando muchos nunca han tenido claras las bases, por ejemplo una buena tortilla de patatas y esto hace mas irreal un mundo donde reina una comida que solo un 1% de la población mundial hemos tenido la suerte de probar.
Para educar un paladar no hace falta comer caviar o trufa, sino apreciar lo que comemos cada dia y luego ir yendo paso a paso para poder de verdad lograr un disfrute pleno de una cocina como la étnica o la contemporánea.

Las madres y las abuelas del mundo o todas esas mujeres que se dedican cada día de su vida a cocinar, deberían recuperar el protagonismo de la cocina y no es un tema de igualdad de genero sino de justicia, porque no es fácil ser creativa y mantener el espíritu cuando hay que ‘alimentar’ a una familia. Gracias a estas mujeres es que todos crecimos sanos y sobretodo que grabamos en nuestra memoria esos primeros sabores que no se borraran jamás de nuestra mente y que en la gran mayoría de los gourmet han sembrado el amor por la cocina.

Cada familia debería rescatar sus recetas de manera que no se perdieran en nuestras memorias, en mi caso las de mi bisabuela – que según cuentan cocinaba como los dioses – se perdieron en su mayoría, solo han sobrevivido las historias de los que las probaron y mis ganas de reconstruirlas. Por suerte y gracias a un esfuerzo familiar la navidad pasada, hicimos un libro con las recetas de mi abuela y todas las recetas que marcaron una etapa muy bonita, así mi hermana, mis primas y yo siempre sabremos como preparar esas comidas que marcaron nuestra infancia.

Gracias a todas las maravillosas mujeres gourmet de mi familia, en especial a las primeras que me sembraron ese ‘gusanito’: mi queridísima abuela Consuelo (la mejor del mundo!) y a la inolvidable Ofelia, gracias por enseñarme el valor de la cocina y por cada bocado que me prepararon, incluso por los que me obligaron a comer!!!

2 comentarios:

  1. Así es María Laura, la cocina familiar es historia, cuando saboreamos un plato evocamos todos los colores, los olores, las palabras, las miradas de nuestra infancia. La memoria gustativa nos permite reconstruir una receta y un momento, es vínculo con los afectos. Fui muy afortunada pues recibí de tía Luisa, tu bisabuela y de Ofe, mi mamá muchas de esas recetas y de las historias que por supuesto las acompañan.

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  2. Està lindo, mi mamà lo leyo conmigo sentada en la compu, y està muy alegre de que escribas con tanta propiedad!!!Te manda mil besos y yo como tù y anama q tambièn te lee, disfrutamos de sus deliciosas comidas.

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